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La calidad pedagógica

  • Mar 16, 2016
  • 2 min read

El presente texto es un resumen del articulo “La calidad pedagógica exige la formación de maestros investigadores” de la maestra investigadora Martha Cecilia Gil donde se muestra una reflexión de los fundamentos epistemológicos y legales para la formación de maestros investigadores en Colombia que ayuden al mejoramiento de la calidad educativa.

La calidad pedagógica exige la formación de maestros investigadores

Formar un maestro investigador implica formar un profesional capaz de trascender las funciones técnicas y administrativas, que trascienda su saber específico y logre apropiarse de su saber pedagógico en aras de un mejoramiento de la calidad educativa a través del diálogo constante y la reflexión sobre la práctica cotidiana. Estos planteamientos invitan a pensar la investigación desde un enfoque que se centre en la interpretación y comprensión de las construcciones semánticas que hacen los individuos a cerca de los fenómenos socioculturales en los que se encuentran inmiscuidos.

A la vez, se hace necesario investigar la formación de docentes dentro de las escuelas normales y las facultades de educación, de esta manera estos espacios se convierten en laboratorios donde se hace consciente la apropiación del conocimiento y la producción del saber. Es decir, los maestros en ejercicio y los maestros en formación construyen su conocimiento a partir de la interacción con otras fuentes. Esta interacción no ha de ser pasiva puesto que busca problematizar el conocimiento dentro de un contexto con el propósito de producir saber pedagógico.

El logro de este propósito va de la mano con el conocimiento del devenir histórico del saber pedagógico, en otras palabras, reconocer en la historia como han abordado los pedagogos los problemas que atañen al maestro. Además de este reconocimiento histórico, se hace necesario que el docente lleve un seguimiento de su propia práctica en el cual esta se convierta en objeto de investigación y en mecanismo de mejoramiento de su quehacer docente que se traduce, en última estancia, en escritura pedagógica. Este proceso logra llevarse a cabo con la ayuda del diario de campo. Las practicas ya mencionadas ayudan a constituir un maestro etnógrafo y hermeneuta que investiga y enseña de forma paralela.

El maestro etnógrafo a medida que va desarrollando sus prácticas va analizando y proponiendo posibles soluciones para los problemas a través de la hermenéutica que le permite entablar conexiones entre la teoría y la práctica. De este tipo de maestro proviene la calidad de la enseñanza puesto que, cuenta con las estrategias necesarias para llevar acabo las adaptaciones que su contexto le exige.

Por último, el maestro que propenda por la calidad en los procesos de enseñanza y aprendizaje debe asumirse como un maestro investigador que realice investigación de pequeño y largo alcance, que escriba y reflexione su quehacer cotidiano, un ejercicio que le permite dialogar y reflexionar con sus colegas y acerca de las prácticas de estos lo que permitirá construir comunidades académicas que transformen el saber pedagógico.


 
 
 

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