Protocolo #2
- Feb 4, 2016
- 3 min read

Día: jueves 4 de febrero de 2016 (semana 3)
Hora: 8:00 a.m.
Participantes:
· Carlos Andrés Zuluaga (Coordinador)
· María Alejandra Roldan (Relatora)
· Laura Andrea Restrepo (Protocolante)
· Sofía Noreña Vega (Utileria)
Frases significativas:
“En el fondo, la retórica de la calidad se dirige exclusivamente al aumento de la eficacia y la eficiencia del sistema” Pág.25
“Un maestro desprovisto de experiencia pierde valor, acepta sin crítica la formación centrada solo en competencias” Pág.29
“La educación no es una cadena de montaje” Pág.23
Compromisos:
Lectura del documento “una reflexión sobre el currículo: contextos, procesos y crítica” y realización de su correspondiente relatoría en parejas
Realizar una revisión colaborativa del protocolo #2
Ambiente o clima:
La actividad se realizó de forma tranquila y con la participación de todos los miembros del grupo, aunque en la sesión de trabajo autónomo no todos estuvieron presentes. Se logró llevar a cabo una conversación amena y una excelente distribución de las tareas gracias a los roles asignados con bastante anterioridad.
Conclusiones:
En los últimos días la calidad ha sido un tema imperante en diferentes ámbitos sociales, este concepto, el cual se encuentra generalmente relacionado con las empresas y las industria, hoy ha permeado la educación, hoy se habla de educación de calidad, pero esta educación no se traduce en docentes idóneos, en crecimiento del conocimiento, ni en la formación de personas con valores propios que puedan transmitirlos a la sociedad, por el contrario educación de calidad es un término mercantilista que ha puesto a las instituciones educativas en lógica de empresas que deben optimizar costos y obtener mejores resultados o en su defecto generar mejores productos es decir, ciudadanos - trabajadores.
Esta calidad se direcciona por las exigencias que el gobierno impone a los planteles educativos, exigencias que buscan mantener la economía estable y por tanto traducen la calidad educativa en buena educación, lo cual no logra evidenciarse en las instituciones de nuestro país. Para poder hacer esta traducción, la calidad no solo debería tener en la cuenta los intereses del estado sino propender por escuchar las opiniones e intereses de las instituciones, los docentes, los estudiantes y padres de familia. Este consenso entre todos los agentes activos de la educación conduciría a generar una buena educación que pueda llamarse de calidad.
En estos días se entiende por educación de calidad mayor cobertura, mayor número de horas de permanencia en la institución educativa, un aumento exhuberante en los contenidos de cada área, pero en realidad lo que se logra evidenciar en las instituciones son aulas abarrotadas de estudiantes que a veces no cuentan siquiera con un pupitre individual, estudiantes que no cuentan con los recursos para alimentarse durante las horas que se encuentran en la institución y docentes que paulatinamente pierden su libertad de cátedra gracias a los constantes cambios y al aumento de temas que no se encuentran directamente relacionados con las áreas.
Es por estas razones que nos compete a nosotros como docentes evaluar esa categoría de “calidad educativa” para tratar desde nuestra práctica y nuestras acciones investigativas de cambiar este panorama que nos va restringiendo nuestras funciones y que nos obliga a llenar formatos de certificación y realizar exámenes constantes que buscan la formación de personas competitivas y no competentes. Es nuestra responsabilidad brindar al concepto de la calidad educativa el fundamento pedagógico que la sociedad enferma de progreso se olvidó darle, debemos buscar que la escuela forme al sujeto más allá de unos contenidos básicos que le permitan ser trabajar y ciudadano, debemos propender por una educación de la autonomía, de la crítica y de la participación activa para detener esta incidencia del mercado en los demás sectores sociales.
Comments